«En un exorcismo te das cuenta de la fuerza del mal»

El poseído repetía con voz ronca y agresiva: ¡No te escucha! Sin intimidarse, el sacerdote leyó más fuerte el evangelio. En una mano la biblia, en la otra el crucifijo que Satán no soportaba ver. La cara del endemoniado es fea, se retuerce ante la imagen de Cristo, hace muecas de rabia cuando lo rocían con agua bendita. La autoridad del clérigo finalmente espanta al espíritu. “Hace un grito desgarrador y vuelve a la paz”, recuerda el sacerdote Patricio González quien lleva tres años practicando exorcismos.

Este cura, formador en el Seminario San Pedro y oriundo de Junín, es uno de los tres en la provincia autorizados para enfrentarse a la posesión demoníaca pero estos casos son la minoría de los que atiende.

¿Que porcentaje son posesiones?

Calculo que un 5 por ciento. Muchos son problemas familiares o creencias, por eso el obispo nos designó para hacer frente a eso y ayudar a las personas. Si una evaluación psicológica dice que no tiene ninguna enfermedad ahí se puede pensar que es otra cosa.

¿Cuándo se necesita un exorcismo?

Visito a la persona y analizo la familia y el entorno. Hay signos como hablar lenguas como latín, hebreo o sin sentido. Botan espumarajos por la boca, tienen una actitud violenta.

¿Cómo lo exorcisa?

Comienzo con la trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hay una oración específica para el exorcismo y se la dice con paz y seguridad. Se lee en el evangelio algún pasaje sobre posesiones y se usa agua bendita. También se le muestra el crucifijo.

El poseído ha de reaccionar…

En un exorcismo te das cuenta de la fuerza del mal. Rechazan la imagen de Cristo, hay intentos de ataques, te habla una voz que ríe y se burla. Uno debe estar convencido de que se puede vencer al mal con oración y fe.

¿Cómo termina?

A veces da un grito desgarrador. Si la persona colabora puede recuperarse a los pocos minutos.


El sacerdote recuerda al evangelio de Mateo: Reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho. Viniendo los discípulos a Jesús, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe.

Para recobrar fuerzas el padre Patricio se sienta a orar. Puede pasar horas haciendo sólo. “Allí pierdo la noción del tiempo”, confesó. Ha tenido sesiones de exorcismo que han durado hasta dos horas.

¿Ha sentido miedo?

Miedo no pero desgaste físico sí. Puedo estar solo en esta casa (Seminario San Pedro) que tiene 90 habitaciones y no pasa nada.

¿Cómo debe ser quien hace un exorcismo?

Debe ser una persona de oración y confesada. Debe tener equilibrio y autoridad. Si eres débil el mal puede vencerte.

¿Qué opina de películas como El exorcista?

Una película es simplemente eso pero ayuda a situarnos, hay bastante de cierto.

¿No ha visto que alguien girar toda su cabeza o sí?

No pero muchas cosas pueden pasar.


González nunca se imaginó en una labor así pero desde adolescente supo que quería ayudar. Tenía 14 años y pensaba en ser psicólogo o docente. El entonces párroco en Junín, Eduardo Aguirre, ya lo orientaba y al graduarse hizo la pregunta clave ¿Te vas al seminario?. El aceptó pese a que estaba prendado de la chica que era su enamorada.

¿Y con ella no se le metió el diablo?

(Ríe) Nada que ver, el diablo es feo ella era muy bonita.

Entrevista publicada en El Diario el lunes 2 de marzo de 2015.

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