Se acabaron las advertencias

Se acabaron las advertencias, ocurrió lo que sabíamos que podía pasar. Ecuador, y particularmente Manabí, confirmó el poder de fuerzas que no controlamos y que, seamos sinceros, solemos ignorar. Ahora mismo que el dolor, la solidaridad, el renacer colman con toda razón nuestros esfuerzos me permito la digresión de estas palabras.

Aunque son eventos inconexos la advertencia durante décadas ha sido la misma: inundaciones, sequías, deslizamientos, oleajes, temblores, incendios forestales y más, han estado allí para recordarnos nuestra vulnerabilidad pero han sido música de fondo que solo ocasionalmente rompió nuestra rutina. Quizá con excepción del terremoto de 1998 de Bahía de Caráquez y “El Niño” del 82 y 98; nuestra memoria como sociedad en materia de riesgos es casi anecdótica.

Eventos naturales, trágicos en saldos humanos, han estado allí siempre dando un pausado pero constante aviso. Las olas rompiendo en malecones que ocuparon lo que hace décadas fue playa, el río desbordando las riberas que han sido desde siempre zona de inundación, deforestados pastizales para ganadería a cielo abierto resquebrajados sin gota de agua, viviendas sobre colinas cuyo suelo cede e históricamente ha cedido.

Levantamos nuestras casas y edificios sin pensar detenidamente que bajo nuestros pies colosales placas terrestres chocan liberando energía más allá de nuestro control e imaginación. ¿Lo duda? La encuesta es simple: pregunte a cualquier grupo de conocidos si tienen la certeza absoluta de que su vivienda fue construida por personal calificado y con el diseño estructural específico para el tipo de edificación, la carga que soportará y la calidad de suelo existente.

Incomoda, lo sé, pero para levantarnos debemos aprender de nuestra caída. Somos expertos en diseños “al ojo”. Un maestro (probablemente bien intencionado) nos explicó que es cosa de hacer columnas de 20 por 20 con hierro de doce, y estribos con varilla de ocho cada 30; cemento; ripio de media; arena (de mar, la más fácil, barata y corrosiva) ¡Listo! (Quedando los hierros al aire porque si hay platita en tres años hago otro piso, y después otro, y luego una terraza. La historia de mi propia vivienda, por cierto).

Palabras como calculo estructural, diseño antisísmico, estudio de suelo, aprobación de planos, plan de evacuación, rutas de escape, contratación de un ingeniero civil (especialista en estructuras), nos suenan a papeles, trámites y gastos, nunca a seguridad. El día que reubicar familias en zona de riesgo tenga tanta urgencia como construir un megaparque, plantar árboles deje ser igual a festejo por fechas ecológicas, y un simulacro ocupe tanta atención social como una fiesta patronal habremos aprendido algo.

Lo irónico es que ya somos sabios en diseños inteligentes y muy resistentes. Nuestra obsesión por el hormigón ha dejado a la vernácula arquitectura de la campiña como algo folclórico, como objeto de nostalgia. Tenemos mucho que aprender de sus diseños, materiales, flexibilidad estructural, e incluso de sus sistemas de ventilación. El cemento no es un pecado, pero sí su abuso. Hay usos sabios de otros materiales o de los mismos pero con nuevos criterios. Constructores, universidades, municipios, la sociedad en general debe con urgencia debatir cómo volver más seguros nuestros inmuebles. Muchas vetustas casas dieron una silenciosa lección de resistencia a grandes edificios. Queda tanto por aprender de los diseños propios y derivados de la naturaleza.

Reconstruyamos, levantémonos con fuerza y pasión, pero también con humildad, raciocinio y reflexión. Aceptar nuestros errores no nos hace débiles, nos vuelve sabios. Los videos de sobrevuelos con dron en las zonas del desastre revelan un detalle que pocos han reparado: grandes árboles siguen allí, algo saben de sostenerse en pie en este planeta que nosotros aún estamos aprendiendo. Se acabaron las advertencias ¿estaremos listos la próxima vez?

24 de abril de 2016.

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6 comentarios en “Se acabaron las advertencias

  1. Valiosa reflexión.
    La verdad siempre incómoda, pero una vez digerida es más viable tomarla como enseñanza.

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    1. Así es bro, creo que es necesario abonar en ese debate. Un abrazo!

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  2. Acertada opinión andres .
    Un abrazo.
    RECORRIENDO ECUADOR

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  3. Miriam Moreira 24 abril, 2016 — 22:06

    Esa es la pregunta estaremos listos la próxima vez? O en poco tiempo todo esto se nos olvidara y continuaremos como antes.

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    1. Así es, será no sólo de los gobernantes sino todos como sociedad de dónde salga la respuesta!

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