Valentina nació en el susto de la réplica

Nueve meses de embarazo, contracciones cada minuto, más de seis centímetros de dilatación y un sismo de 6,9 grados. Así se resume en números la dramática situación que vivió el mediodía del miércoles Diana Intriago Pilligua en la fuerte réplica que la tomó en la peor de las condiciones: en plena labor de parto. A los 20 años y en su primer embarazo, el destino puso a prueba el coraje de esta madre y de los médicos y enfermeras que la atendieron en el hospital Verdi Cevallos Balda.

“Llegué como a las 11h20 ya con muchos dolores. Estaba en Emergencia y las contracciones eran muy fuertes, ya no podía caminar. Entonces empezó a moverse todo”, recuerda esta joven que vive en la ciudadela Fabián Palacios de Portoviejo. Eran las 11h46 y la tierra se sacudía bajo la camilla donde esperaba a ser trasladada a la sala de partos.

Por el movimiento el hospital empezó a ser evacuado, incluyendo justamente el área en donde ella debía dar a luz. “No sabía qué me iba a pasar. Estaba muy nerviosa y me vinieron más fuertes las contracciones. Trataba de controlarme, mi única preocupación era mi hija”, relata. Con la ayuda de personal del hospital y de su suegra salió a un área segura en el parqueadero. Allí aguardó  “muerta de miedo” sin saber cómo llegaría su bebé al mundo.

“No hubo ningún heroísmo, solo se cumplió con el deber”, aclara de inmediato Ruth Rivera, jefa del servicio de sala de partos cuando alguien la felicitaba por lo que hicieron. Explica que aplicaron un procedimiento similar al que siguieron tras el terremoto del 16A: montar la atención de los partos en el área ginecológica de la Sala de Emergencia. “Es algo muy riesgoso porque no es un área destinada para una labor así. Pero la prioridad es garantizar la vida de la madre y de la hija, y el personal lo hizo con éxito y con mucho cuidado”, destaca. Muchos instrumentos, equipos, vestimentas y más se mudaron desde la planta alta hasta la planta baja en Emergencia, donde finalmente fue llevada Diana a dar a luz poco tiempo después de la réplica.

El 16 de abril Diana estaba en su casa cuando ocurrió el terremoto. Entonces tenía ocho meses de gestación, una caída en la huida y el susto le provocaron fuertes dolores en su vientre. Luego los médicos dijeron que todo estaba bien con su embarazo. Desde ese día una idea fue ocupando su mente. Pensaba en la insospechada valentía de su hija para venir al mundo en estas condiciones. El miércoles, luego de la réplica, confirmó su idea. Estaba decidido: se llamará Valentina.

Nota publicada en El Diario el viernes 20 de mayo de 2016. Fotografías de Rubén Mendoza.

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