Lessig y las regulaciones sobre la red (una mirada desde 1999)

Internet y sus usos como toda actividad fruto del desarrollo humano está regido por un conjunto de normas, que como bien señala Lessig (1999), son la adaptación de lo que ocurre en el plano real llevado al entorno digital. De los cuatro tipos de restricciones que propone el autor para la conducta (leyes, normas sociales, mercado, y arquitectura) considero que la que tiene que ver con las normas sociales es actualmente la regulación más importante en el ecosistema de Internet y especialmente en redes sociales. No se trata de una regulación que emane de una entidad o empresa, sino de lo que Lessig define como la acción que “mediante las comprensiones o expectativas de casi todos los miembros de una comunidad- dirigen y determinan mi conducta en una variedad de contextos de forma más amplia que cualquier ley” (p. 2).

En la práctica, una persona que actualmente decida prescindir del uso de algunas de las redes más utilizadas (Facebook, Twitter, Instagram, por ejemplo) sería básicamente un paria. Autores como Martínez (2010) denominan a las redes sociales como uno de los fenómenos más importantes y que más seguidores ha captado y señalan su relevancia a la hora de crear y/o sostener vínculos entre las personas.

Castells (2009) incluso remarca que el comportamiento en redes sociales funciona a nivel de regulación de comportamiento político, al tiempo que el perfil ideológico se refleja en Internet y se retroalimenta de las redes y sus contenidos. Este poder de influencia no se concentra solo en la interacción sino en la posibilidad de que cualquiera difunda contenidos a una audiencia global y multitudinaria, la autocomunicación de masas, como la define Castells, es un fenómeno posible en estas dimensiones únicamente gracias a Internet.

Pese a la presión de la comunidad, su uso generalizado y poder de influencia de las redes sociales e internet, no podemos considerar al comportamiento regulado por normas sociales como excluyentes o exclusivas respecto de otras regulaciones que existen en el ciberespacio. Tanto Lessig como Castells señalan claramente el complejo (y cambiante) panorama que representa Internet donde incluso el control estatal se vuelve difuso y poco aplicable.

Considero que el punto álgido en torno a las reflexiones sobre cómo nos regula la norma social en Internet, es la conciencia y acción en torno a que se trata de un ecosistema digital donde los usuarios dejan millones de datos de todo tipo ofreciendo así a gigantescas corporaciones posibilidades nunca antes vistas de control. Concuerdo plenamente en este sentido con las interrogantes que se plantea Lessig “¿Qué pasaría si emerge una arquitectura que permitiera una supervisión constante, una arquitectura que facilitara un rastreo continuo de la conducta y del movimiento? ¿Qué pasaría si emergiera una arquitectura que recogiera, sin coste, datos sobre los individuos, su conducta, sobre quiénes quieren llegar a ser? ¿Y qué pasaría si la arquitectura pudiera hacer eso de forma invisible, sin interferir con la vida cotidiana de los individuos en absoluto?” (p. 15). Son preguntas determinantes y urgentes de responder.

Bibliografía

Martínez, F (2010). Teoría de los usos y gratificaciones aplicada a las redes sociales. España, Universidad de Salamanca, II Congreso Internacional de Comunicación 3.0.

Castells, M (2009). Comunicación y Poder. Madrid, España. Alianza Editorial.

Lessig, L (1999) Las leyes del ciberespacio. Taipei Net ‘98 Conference. Taipei, Taiwan.

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