Nostalgia en vinilo

El hombre entró al bar y pidió de inmediato un bolero melancólico y cadencioso: “Un minuto apenas” de Miltiño. Bosco está acostumbrado a eso, sabe que no todos llegan por un trago. Recorre la estantería y apunta directo hacia el cartón amarillo y plano que guarda el disco de 1967 del cantante brasileño. Lo pone a girar en el plato y el sonido pedregoso pero nítido del vinilo llena el ámbito. Continúa leyendo “Nostalgia en vinilo”

Atardecer de un ocaso crepuscular

Siempre he sido débil frente a los atardeceres. Nunca puedo dejar de contemplar uno que valga la pena. Soy capaz de deterner un viaje, correr a una ventana o a una terraza. Puedo hacerlo una y otra vez sin agotarme. Es como en aquel poema redundante que citan los Les Luthiers, un atardecer de un ocaso crepuscurlar. Continúa leyendo “Atardecer de un ocaso crepuscular”

36 años de historia desaparecerán con 16 kilos de explosivos

Su construcción duró cinco años. El último tramo de su demolición, cuando se desplome tras la detonación, tomará apenas tres segundos. El corazón comercial de  Portoviejo, convertido en “zona cero” tras el terremoto del 16 de abril, verá caer los restos de su edificio más icónico: el Centro Comercial Municipal (CCM). Continúa leyendo “36 años de historia desaparecerán con 16 kilos de explosivos”

Yo no tengo alma de acero

La primera calle que Abril aprendió a reconocer por su nombre fue la Espejo. No importaba dónde estuviéramos, me repetía sin parar: ¡Papi, papi pasemos por la Espejo! Tenía dos o tres años y quedaba hipnotizada cuando divisaba un surrealista tacho gigante que desde de lo más alto de un edificio de cuatro pisos derramaba pintura anaranjada sobre la acera. Continúa leyendo “Yo no tengo alma de acero”