«En un exorcismo te das cuenta de la fuerza del mal»

El poseído repetía con voz ronca y agresiva: ¡No te escucha! Sin intimidarse, el sacerdote leyó más fuerte el evangelio. En una mano la biblia, en la otra el crucifijo que Satán no soportaba ver. La cara del endemoniado es fea, se retuerce ante la imagen de Cristo, hace muecas de rabia cuando lo rocían con agua bendita. La autoridad del clérigo finalmente espanta al espíritu. “Hace un grito desgarrador y vuelve a la paz”, recuerda el sacerdote Patricio González quien lleva tres años practicando exorcismos. Continúa leyendo “«En un exorcismo te das cuenta de la fuerza del mal»”

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