Basura, redes y hélices acechan a las tortugas marinas

“Rayada”. Ese nombre le pusieron en honor a los cortes que le dejó en el caparazón la hélice de un barco que le pasó por encima. A otra, que llamaron Nigua, una red se le enredó de tal forma en la aleta que terminó extrangulando su circulación. Debieron amputarla. Ana tragó por error un anzuelo que le rasgó el esófago. Sólo después de operada pudo intentar comer de nuevo.

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