Vigilantes en las tinieblas

El secreto para dormir en un carro es el cambio de puesto: del asiento del chofer al del copiloto, después al asiento trasero. Avanza la noche y Alejandro sabe que es su única alternativa. Si se queda sentado en un solo lugar sus pies amanecerán hinchados y doloridos. Le pasó los primeros días. Nadie imagina que hará de su carro su casa.
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