Atardecer de un ocaso crepuscular

Siempre he sido débil frente a los atardeceres. Nunca puedo dejar de contemplar uno que valga la pena. Soy capaz de deterner un viaje, correr a una ventana o a una terraza. Puedo hacerlo una y otra vez sin agotarme. Es como en aquel poema redundante que citan los Les Luthiers, un atardecer de un ocaso crepuscurlar. Continúa leyendo “Atardecer de un ocaso crepuscular”

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Sin dinero, Albert rueda por el mundo

El desayuno de los tres viajeros fue un lujo: siete dólares gastados en galletas, leche, cocoa en barra y en polvo. El dinero se los regaló un portovejense y una botella sacada de la basura sirvió de taza para preparar el chocolate. “Todo el mundo nos da cosas saladas: arroz, frijoles, sopas, tortillas; eso es lo que por lo general les sobra. ¡Desayunar con dulces es un lujo!”, explicó Albert  Casals mientras alineaba la esquina abierta del cartón del lácteo con el pico de la botella. A su lado, Kate y Marelene, sus actuales compañeras de viaje, alistaban las galletas del banquete. Continúa leyendo “Sin dinero, Albert rueda por el mundo”